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Una crisis mundial de salud pública
La violencia doméstica es una crisis de salud pública mundial y una violación de los derechos humanos. Solo en Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) descubrieron que más de la mitad de las mujeres y casi uno de cada tres hombres han sufrido violencia sexual con contacto físico a lo largo de su vida (1).
No es de extrañar, pues, que las víctimas/supervivientes de violencia doméstica y sexual provengan de todos los ámbitos de la vida, abarcando diversas etnias, razas, edades, religiones, niveles de ingresos, orientaciones sexuales y géneros.
Todos nos vemos afectados por estos abusos, seamos o no víctimas/supervivientes. Podría ser un compañero de trabajo, un vecino, un amigo o un familiar quien esté sufriendo abusos, cuyos efectos pueden cambiarle la vida, y en ocasiones ponerla en peligro. Pueden sufrir ansiedad, depresión o trastorno de estrés postraumático, tener baja autoestima o sentir tendencias suicidas. Pueden necesitar tratamiento hospitalario por lesiones físicas graves o tener hijos que no pueden dormir porque han presenciado la violencia.
Aunque las repercusiones personales de la violencia doméstica son devastadoras, también supone un gran coste para la sociedad. El coste económico total asociado a los servicios médicos por lesiones relacionadas con la violencia de pareja, la pérdida de productividad en el trabajo remunerado, la justicia penal y otros costes asciende a 3,6 billones de dólares. El coste de la violencia de pareja a lo largo de la vida de una víctima fue de 103 767 dólares para las mujeres y de 23 414 dólares para los hombres (2).
Para acabar con la violencia doméstica y la violencia sexual, todos debemos formar parte de la solución. Educarse a uno mismo y a los demás, ayudar a un amigo que está siendo maltratado, alzar la voz y ser un espectador comprometido son ejemplos de cosas que se pueden hacer para ayudar.
Hablar abiertamente sobre estos temas ayudará a acabar con la vergüenza y el estigma que sufren las víctimas de violencia doméstica y agresiones sexuales.
La próxima vez que estés en una habitación con seis personas, piensa en esto:
- Casi 1 de cada 2 mujeres y más de 2 de cada 5 hombres sufren violencia por parte de sus parejas a lo largo de su vida.
- Hasta un 19 % de los adolescentes sufren violencia sexual o física en sus relaciones sentimentales, aproximadamente la mitad se enfrentan a acoso o hostigamiento, y hasta un 65 % denuncian haber sufrido abusos psicológicos.
- Cada 68 segundos, un estadounidense es víctima de una agresión sexual.
- Más de una de cada cuatro mujeres lesbianas, casi la mitad de las mujeres bisexuales y más de una de cada cuatro mujeres heterosexuales han sido violadas a lo largo de su vida.
- Aproximadamente una cuarta parte de los hombres homosexuales (837 000) y el 3,0 % de los hombres heterosexuales (3,3 millones) fueron violados a lo largo de su vida.
¿Qué son la violencia doméstica y la violencia sexual?
Ten en cuenta los siguientes signos al pensar en tu propia experiencia o en la de alguien que te importa.


Cómo ofrecer apoyo
- Consigue recursos: no tengas miedo de pedir ayuda.
- Apoyar a los supervivientes: qué decir y cómo ayudar
- Intervención de testigos: ejemplos reales que te ayudarán a prepararte para actuar.


Saber cómo responder
Responder eficazmente a una denuncia de violencia doméstica y sexual.
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Saber cuándo intervenir
Aprenda cómo los testigos pueden intervenir de forma segura en situaciones de abuso o denunciarlas.
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Dónde obtener ayuda
Una vez que comprendas cómo reconocer la violencia doméstica y sexual, podrás aprender cómo responder ante alguien que pueda necesitar apoyo y también tomar medidas para prevenir estos delitos en el futuro.
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